Un mes ya, recapitulando. Parte I

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Cambiar Dorne por Winterfell

* Para nosotras es así, para los no asiduos al mundo de Game of Thrones, consultar la referencia aquí 😉

Hoy es el Día de todos los Santos, pero da igual, anoche fue Halloween y no hay festivo. Así que hoy poco queda ya de las calabazas y decoraciones de telarañas, esqueletos y lápidas, que hoy se trabaja (ejem) como habitual y yo sigo recorriendo las webs de empleo y echando cvs como cualquier otro día.

Cumplimos un mes y un día en Toronto, y aunque suene a condena, estamos bien, eso sí, parece que el tiempo se ha expandido y los días se hacen semanas (aunque la bola cordobesa no tiene la misma percepción). Han sido 30 días de mucho movimiento, hemos pasado por 5 casas, 4 ciudades, 3 medios de transporte, 2 mudanzas y un vuelo. Elegir rápidamente qué necesitas en la vida al otro lado del océano y deshacerte de lo innecesario es complicado, más aún cuando le sumas las prisas. Las prisas que lo marcan todo, en especial las despedidas, de forma que el subidón de la adrenalina cae justo en la espera previa al embarque. Todas las emociones de los “hasta pronto” entrecortados saltan una vez las maletas están la cinta, el caos del control de pasajeros queda atrás y te sientas a esperar la llamada de embarque, el momento en el que una vez apagues los datos móviles, se termina una vida y se abre otra a 6,000 kilómetros.

El reloj vuelve activarse unas 12h horas después de soltar las maletas. Todo el periodo “entre un sitio y otro” es desechable. Superada la temida aduana canadiense en la que llevábamos cada papel oficial localizado, instrucciones al dedillo y nervios de agentes de aduanas, sólo queda decir que en nada se parece al programa de tv. Los agentes fueron increíblemente simpáticos y hasta sonrientes, sí que detectamos algún inmigrante había hecho saltar las alarmas de los agentes, pero no había cámaras cerca ni formaron un gran revuelo. Lo más llamativo fue el paseillo tranquilo que la bola se dio por la mesa de inspecciones para beber tranquilamente y sin alterarse, eso sí es para destacar, ya que la señorita una vez salió de su jaula-transportín perdió la cabeza y se dedicó a correr sin parar, agarrarse (y desgarrar) las cortinas del baño y subirse por toda la encimera, tirando además una taza. La primera hora de airbnb, chapeau… Menos mal que nuestra host tenía una asombrosa paciencia con ella (más de una vez descubrimos que tenía conversaciones con ella).

la-fotoEl tiempo en la primera impresión fue tal como esperábamos, gris, triste, lluvioso…Sin embargo, todo cambió en cuanto nos despertamos. Antes de una hora decente, gracias al jet lag que nos duró más de una semana y las carreras nocturnas de la bola sobre el arenero, veíamos amanecer sobre el downtown torontoniano a través del vaho condensado de la habitación. El día, soleado y con poco viento, ideal para salir de misión. Las primeras 24h tenían unos objetivos importantes: conseguir un número de teléfono canadiense y abrir una cuenta en el banco.

Empezar una nueva vida en otro país es sin duda una gymkhana, es la mejor forma de describirlo.Incluso cuando has leído todos los blogs y páginas oficiales que existen sólo consigues ir descifrando paso a paso lo que debes hacer una vez que comienzas la gymkhana. Así nos enteramos que sólo los bancos grandes aceptan a los inmigrantes recién llegados, ya que si quieres abrir una cuenta parecida a la que tenías en España sin comisiones en el banco naranja debes: poseer un carnet provincial con foto o carnet de conducir de Ontario o tener otra cuenta en Canadá y mandarte un cheque. Y lo que menos tarda es lo último, que son 15 días desde que abres la cuenta… Así que banco grande se ha dicho.

Lo siguiente, la compañía de teléfonos. Dad las gracias por Estafone y Vomistar porque son más baratos que las baratas de aquí. Tras mucho estudiar nos fuimos de cabeza a una de las compañías lowcost para disponer de datos y llamadas sin gastarnos una fortuna. El contrato no tiene nada de complicaciones, pero cuando llega la primera factura te das cuenta de que sólo puedes pagar con tarjeta de crédito canadiense. Sólo canadiense. ¿Por qué! ¿Qué maldición es ésta! Habíamos conseguido la tarjeta de débito canadiense en menos de un día y sin embargo no podíamos pagar el teléfono. Es otra fase de la gymkhana: conseguir la tarjeta de crédito.

En teoría, tramitar y aprobar una tarjeta de crédito tarda un mes o tres meses si eres inmigrante y acabas de llegar. Claro que esto se tiene en cuenta si no tienes trabajo. Afortunadamente, las puertas que abre el contrato de la bola cordobesa son muchas, y esta es una. Con alguna gestión un tanto chanchullera de la agente del banco (en español para que los jefes no nos entendiesen) conseguimos que en 3 días la tarjeta de crédito estuviese lista. Eso sí, 2 horas me costó todo el proceso en el banco. El precio que tenemos que pagar por ser inmigrantes es tener congelados mil dólares durante un año… al menos, podemos pagar las facturas.

Las novedades bancarias que hemos descubierto son:

  • es complicado y no siempre posible domiciliar los recibos. Para la mayoría tienes que pagar con tarjeta al menos el primer recibo.
  • lo habitual son las money order para todo tipo de transacciones. Funcionan como un cheque al portador pero técnicamente son como transferencias, eso sí, tienen comisión ¬¬

Teniendo tarjeta para pagar y para llamar ya podíamos iniciar el lunes 3 de octubre la búsqueda de piso, por mi parte, y el trabajo en el hospital para la cordobesa. Como si fuera el primer día de colegio, mochila a la espalda, la acompañé hasta la puerta. Objetivo: encontrar hogar.

Durante el fin de semana nos dedicamos a escribir y estudiar cada oferta de piso publicada en la ciudad, en áreas más o menos cercanas al centro y que aparentasen ser viviendas dignas. Todas las webs hablaban de lo difícil que es encontrar piso, que si vuelan, que la gente va con dinero preparado para reservarlos… Con sólo una respuesta en el email me dirigí a mi primera visita, un edificio con piscina en el piso 20. Renovado. Precio estándar. Buena impresión. Lo que no dio tan buena impresión era que se hubiesen dejado la puerta de la terraza sin renovar y las prisas de vendedor barato de la agente inmobiliaria con acento de Europa del Este. Sin embargo, empezábamos bien.

el pisitoSiguiente edificio… muy pequeño, nada que hacer. Siguiente: edificio nuevo con apartamentos a estrenar..uhhhh suena bien. El agente con apariencia de bonachón americano de interior me enseñó el apartamento: cocina abierta al salón, muy del divinity; terraza; ventanales que cubren toda la pared; buena iluminación; suelos laminados…Suena muy bien. Espacios de ocio y gym en el edificio. Precio no muy fuera del rango. A 15 minutos del hospital… Sí, éste era el piso.

A pesar de que seguí dedicándome a visitar cada bloque con cartel de “se alquilan apartamentos” y escribir a todos los anuncios publicados, los pocos que conseguí visitar eran poco más que el horror.Edificios antiguos, moquetas roídas por los pasillos, suelos desnivelados… En cuanto la bola cordobesa salió de trabajar nos pasamos directamente a verlo, su idea fue la misma:éste. Parecía que en 24h teníamos resuelto lo más difícil, pero quedaba algo más: que nos aceptarán la aplicación. Sí, ellos también nos tienen que aceptar.

  • La pasta del primer mes, el último mes y el prorrateado de octubre
  • Contrato de trabajo
  • Visado
  • Pasaporte
  • Fondos del banco (español y canadiense)
  • Seguro del hogar
  • Hijo primogénito
  • Riñón derecho
  • Pluma de dodo

Las 3 últimas no, pero todo lo demás teníamos que presentarlo y ay de ti si no lo consideran suficiente. Nosotras hemos tenido mucha suerte gracias a un sólo factor: el contrato de trabajo. Sin eso, conseguir los primeros pasos de la gymkhana supondrían mucho más tiempo y esfuerzos.

Hecho, en 48 horas teníamos hogar superando todos los récords. Claro que vacío, porque aquí lo habitual es que sólo estén los electrodomésticos en la cocina y ya. Así que con más de una semana para trasladarnos de piso los preparativos eran otros: ¿cómo decorar? -> primera visita a IKEA.

N del E. No os engañéis, es complicado encontrar piso. De los tropecientos emails a agencias de alquiler, solo 2 respondieron. La mejor forma es ir a los bloques directamente. Tuvimos suerte porque el tercero estaba libre y nos gustó y pudimos entregar la documentación y el dinero en 24h.

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Di algo, no seas rancio

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Un mes,recapitulando. Parte III – Una bola en Torontoandrés Recent comment authors
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andrés
Invitado de honor

Conseguir las cosas del banco torontoniano… Yo entré en un círculo vicioso en el que sin cuenta del banco no podía hacer que me enviaran ningún recibo a mi dirección, y sin presentar un recibo a mi nombre en mi dirección no podía abrir cuenta del banco.

Lo que sí que es una hazaña brutal es lo del piso 🙂

Welcome to Toronto.

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