Recomendando Mindhunter a la policía canadiense

for the night is dark and full of terrors

Que sí, que no, que nunca te decides, tú dices que no hay nada y yo: serial killer

Eso podríamos haberle cantando a la policía torontiana en el Liberty Village, o mayormente conocido como el Gay Village. Tras meses de negativas al fin sale a la luz la verdad tal como temíamos: en nuestro barrio rondaba un asesino en serie.

A mediados de abril en algunos postes aparecía la foto de algún hombre, en realidad el cartel apenas se percibía (si no lo hicimos nosotras la policía ya…) y no fue hasta después del orgullo a finales de junio cuando un hombre diferente apareció en el mismo tipo de carteles. Esta vez, sin embargo, también estaba colgado en el tablón de anuncios del bloque. El suceso era extraño, había desaparecido justo en plena semana del Orgullo desde el centro de todos los festejos. El punto de mayor aglomeración en la ciudad en ese momento.

Al poco, ambos hombres aparecían juntos bajo el letrero de ‘Desaparecidos’ por todo el barrio. Poco tenían en común a primera vista, tan solo que vivían y se movían por el Village y que, como ya se puede adivinar, eran gays. La policía lanza un aviso entonces sobre las aplicaciones de encuentros gays y “forma” un grupo de investigación, Project Houston, sobre el asunto (con charla en el centro comunitario más importante del barrio para concienciar sobre los peligros detrás de Internet). Uso las comillas para el grupo de investigación porque el trabajo policial ha dejado mucho que desear y ahora veréis más detalles sobre eso.

Los meses pasan hasta que en noviembre, de nuevo en pleno centro del barrio, aparece asesinada una chica de 25 años, Tess Richey. Este caso sí consigue llamar la atención de los medios de comunicación, no por el crimen en sí, sino porque deja de manifiesto la ineficiencia de la policía local y la pasividad policial en el Gay Village. Tras denunciar la desaparición de la joven, la familia obtiene como respuesta un “seguro que no se ha escapado, es joven, suelen hacerlo” y una búsqueda de la mayor pasividad e ineptitud posible: es la propia madre quien encuentra el cuerpo a pocos metros del ultimo punto en el que se la vio con vida.

La trágica muerte hace saltar todas las alarmas: algo grave está pasando. En el barrio entiéndase, ya que solo algunos escasos medios comenzaron a observar las desapariciones de la zona.

Así conocemos el brutal asesinato en julio de una trabajadora sexual trans,  Alloura Wells, un poco más al norte del foco y las desapariciones de 2010 y 2012 de tres hombres, de nuevo en pleno centro neurálgico del Gay Village. Son Skandaraj “Skanda” Navaratnam, Majeed “Hamid” Kayhan y Abdulbasir “Basir” Faizi y sus desapariciones son objeto de toda clase de especulaciones por los clubes y bares de la zona y algunos medios más alternativos, siempre desde el punto de vista de sucesos misteriosos.

Una semana después (final de noviembre), desaparece una mujer de unos 30 años en la misma esquina de nuestro bloque.

El temor en el barrio es evidente y todos, menos la policía, todos tenemos las mismas palabras en la boca: serial killer.

Tras la funesta aparición del cuerpo de Tess Richey son las organizaciones de la comunidad del Gay Village las que se ponen en marcha. Por un lado se organizan para dar charlas sobre seguridad, comienzan a trazar sistemas de ‘caminos seguros’ y a alertar a toda la comunidad sobre los peligros de desconocidos y deambular a solas. Por otro, denuncian la habitual pasividad policial en investigar sucesos relacionados con la comunidad gay y trabajadores sexuales.

En este punto han surgido informaciones sobre la posibilidad de que T.R fuese una escort (como si eso la hiciese de alguna forma responsable de su propia muerte) y la policía se escuda en un vacío administrativo entre las comisarías que deben tratar los asuntos del barrio (aparentemente nos encontramos en el limbo entre una y otra). Por supuesto, niegan cualquier tipo de dejadez derivada de la intolerancia con el carácter del barrio y cualquier posibilidad de que exista un asesino en serie en la zona.

tablon del bloqueFinal de diciembre: desaparece otra chica.

Nótese que aun tras varias desapariciones y dos asesinatos, no hay ningún tipo de refuerzo policial.

A estas alturas, la prensa vuelve a callar. Es difícil encontrar información sobre lo que ha ocurrido o lo que puede estar ocurriendo, es el boca a boca lo que nos mantiene en cierta medida ‘informados’ o preocupados, sobre todo en el momento en el que sabes que amigas andan sola de vuelta a casa.

Y aún así, el ser humano nos sorprende más allá de lo esperado, hay una corriente popular que a pesar de la posibilidad de un asesino suelto, lo ve como un factor de ‘limpieza’ de la ciudad y como argumento tranquilizador: “si no eres una puta ni maricón no te va a pasar nada”. Recordemos que aparentemente estamos en un país liberal y en extremo cordial y este argumentario nos devuelve a los comienzos del VIH en California…

No hay mayor miedo que lo desconocido.

Con esta premisa en mente decido entrar a investigar más en el asunto (o caer de lleno en la obsesión, es cuestión de percepciones) y comienzo a situar en el mapa las desapariciones que han tenido lugar en 2017. El mapa, bautizado como ‘Toronto Bermuda Triangle‘ empieza a dejar ver pequeños patrones: zonas, días de la semana, perfil de la persona. Y si es difícil encontrar información sobre desapariciones, aún es más complicado dar con las apariciones. Finalmente y con ayuda el mapa queda solo con las desapariciones y muertes. Afortunadamente las chicas desaparecidas aparecen sanas y salvas.

En el proceso de completar el mapa han aparecido artículos de los hombres desaparecidos en 2010 y 2012 y los datos pueden ser sorprendentes para quien los lee por primera vez: en un área de 500m cuadrados desaparecen 3 hombres entre 40 y 60 años de aspecto árabe (morenos, barba, tez morena) en fin de semana.

Es la misma descripción que Selim Esen, el primer desaparecido de 2017.¿Conectas los puntos?

Pues ya puedes presentarte al cuerpo de policía local de Toronto.

La ‘buena noticia’ tras analizar el mapa es que el target no son mujeres (son sucesos aislados) sino gays entre 40 y 65 años, como ya se sospechaba desde abril. Sin embargo, se aprecia un patrón que va evolucionando más allá del perfil inicial de tez morena.

En 2010 quizá la desaparición de Skandaraj Navaratnam podía suponerse voluntaria, no obstante, dos desapariciones de personas con la misma descripción física, en la misma área geográfica no debería haber sido tratada como tal. Y aquí es donde la actuación policial comenzó a torcerse, hasta 2017 y la desaparición de Andrew Kinsman (durante el Orgullo) no dejan lugar a otras alternativas que no sean la desaparición voluntaria, a pesar de las negativas de amigos y familiares a las situaciones de cada uno de ellos. La policía encontró excusas fáciles para no investigar en ninguno de los casos: huida por temor a represalias político-religiosas desde su país y familiares, vergüenza al descubrirse su doble vida gay, evitar deudas pendientes…

Por cierto, el patron comienza a variar con A.K, el primer desaparecido blanco. Otro detalle que en la comunidad del Gay Village no ha pasado desapercibido.

Ante este panorama, finalmente aparecieron nuevos cuerpos policiales para colaborar en la investigación y afortunadamente (ahora sí, denominado oficialmente) el asesino en serie fue detenido el pasado día 18 de enero. Cada día surgen nuevas informaciones sobre su trayectoria y los detalles son espeluznantes, empezando por reconocer que:

Las apariencias engañan.

El detenido es la viva imagen de un abuelete afable, por algo trabajaba en Navidad como Papá Noel. Un señor de 66 años con barba blanca, jardinero, aparentemente normal (a lo ¨saludaba todos los días¨) que el mismo día de su arresto tenía a un joven atado a la cama. Afortunadamente fue liberado y los agentes llevan ya cuenta de 5 asesinatos con restos diseminados por jardines de más de 30 casas en las que el asesino trabajó de paisajista.

La investigación no se cierra a que aparezcan más víctimas, ya que el perfil habitual de un asesino en serie con tanta dedicación sitúa el comienzo de sus psicópatas andanzas en torno a los 30 años de edad, por lo que podría tener una trayectoria de 30 años en activo (recordemos que tiene 66).

Ahora no solo es el segundo asesino en serie con mayor numero de víctimas en este país, sino que es el caso que más agentes ha movilizado de todo Canadá. La pregunta que todos nos hacemos era si la policía negaba su existencia conscientemente o por desconocimiento. Aún así, la conclusión es aterradora:

Había un serial killer suelto por mi barrio.

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