¡Por fin he cobrado mi nómina! – Así va a volverse Rita

nos fuimos de excursion

Sé que hay mucho por contar y el propósito de año nuevo, o el gran clásico, será mantener las actualizaciones del blog. La bola sigue cual pantera con fijación por ser King Kong encima del frigorífico, lanzando zarpazos y atentando de vez en cuando, contra la integridad de las plantas que han sobrevivido a la llegada del invierno. Aunque he perdido toda esperanza de que superen el frío -pero sobre todo- laaaaaargo invierno canadiense.

Así que todo mejoró en el momento en que me di por vencida. Como suele ser habitual, es en el instante en que te rindes en el que recibes el e-mail con las palabras que llevas un año esperando leer, que suena más o menos como en Pokémon:

‘Te elijo a ti’. Viernes 5 de la tarde. Comienzas el miércoles. Y a pesar de las buenas nuevas, hasta que no me aseguré de firmar el contrato no sentí que ya lo tenia. Esa sensación del: ‘¿pero de verdad? ¿seguro?’.

¿Y qué es realmente a lo que me dedico?

– ¡No soy Chendler Bin! – Trabajo como web & email coordinator [la persona que se encarga de subir textos a la web y poner bonitos y relucientes los emails] para una ONG…digo lobby feminista.

Ahora tengo que medir cada palabra para ser inclusiva, 120% políticamente correcta en 3 idiomas y no es sencillo, siempre se cuela alguna palabra que puede ofender a algún colectivo. El ambiente es muy bueno y prácticamente un club de women only y me gusta lo que hago y sus resultados. Eso sí, es solo una baja por maternidad. Volveremos a las andadas de la búsqueda de trabajo tras el verano que viene (The neverending job hunting quest).

Esta situación laboral excepcional lleva poco más de mes y medio y la vorágine del ‘¡uhhh no soy [tan] pobre’ ‘¡uhhh puedo responder a la pregunta a que te dedicas’ deriva en muchas conclusiones cuando al ver la primera transferencia recuerdas las tierras de Españistán.

He de decir que para mi puesto de trabajo pedían una persona a entry level que dicen aquí, sin embargo, al incorporarme me han subido de categoría, responsabilidades y por ende, de salario, por tener más experiencia. Algo así, al menos en mi campo, es inconcebible que pase en España. Y eso sin tener en cuenta que aquí gano el doble por hacer menos de la mitad de lo que normalmente he tenido que encargarme1.

Las comparaciones verdaderamente son odiosas y en términos laborales, mucho más, cuando pensamos en cómo sería un posible retorno.

Para empezar, en Ontario han subido el salario mínimo por hora a 15$ (unos 10e) mientras en España es de 5,5e. Por cierto, después de mucho ‘pelear, acaban de aprobar la ‘subida’ del Salario Mínimo Interprofesional: en 2018 será de 29 euros mas al mes.

¡¡Qué desfase, eh!! ¡¡Locurón! ¡¡A vivir por encima de tus posibilidades al mes con casi 30 euros más!!

Mientras la UE nos pone las orejas coloradas por seguir estando a la cola en cuestiones de SMI y nos ponemos por delante en niveles de desigualdad y pobreza. Desde luego, deberíamos revisar las concepciones por las que estar en los puestos del top 10 no siempre es bueno…

La ciencia sigue siendo la que más sufre en recortes publicos y los pocos puestos a los que la cordosiesa puede optar en el ámbito público serian para con suerte, batallar una y otra vez para conseguir financiación. En la esfera privada, además de vender su alma a las farmacéuticas, las opciones son polarizadas y siempre está sobrecualificada.

A mediados de mes en España Español en el extranjero comparando salarios

El panorama no es halagueño y ¿yo? Yo volvería para un paro indeterminado… Ahora pensemos, los expertos recomiendan que para poder ahorrar debes dedicar en torno al 30% y teniendo en cuenta el SMI o lo que puedas aspirar en la escala laboral española además de la subida constante del alquiler… O encontramos el chollo de la vida por menos de 800e o volvemos a casa de nuestras adoradas madres y turnando cada temporada para no abusar.

En consecuencia, recién cobrada mi nómina, lo único en que pude pensar fue:

¿y así, quien va a volverse?

 

1En lo que es un trabajo normal y decente, no los trabajos freelance por los que me han explotado / ¿me he dejado explotar? hasta que me he dado cuenta de lo que ‘normalmente’ se cobra aquí. Una muestra más de la pobreza salarial a la que estamos habituados. Estamos tan imbuidos en ella que cuando salimos de la subsistencia y encajes de bolillos con la nómina, todo nos parece maravilloso…

Di algo, no seas rancio

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